La política, fue y será siempre un tema muy polémico. Ya que tiene la inconveniencia que toda acción que un político tome siempre tendrá grupos a favor y grupos de detractores, lo que nos deja en una situación, de no importa que hagan siempre recibirán critica.
El juego consiste, o mejor dicho para mantenerse en el juego, en tener más partidarios que detractores, ¿pero donde está el límite?. Tenemos muchos casos de políticos con un nivel de aprobación casi nulo y que sin embargo se mantienen en su posición y siguen ejerciendo sus funciones, supuestamente en favor de la democracia, que es otro tema del que más adelante compartiré mis opiniones, solo les adelanto que la democracia no es más que una ilusión.
Ser un Político (a toda escala) es ser un estratega, donde si el talento natural no es lo suficiente, siempre podrán contar con un buen grupo de asesores (no todos muy buenos) que les permitan sumar puntos a su imagen pública.
Entonces que es la política, sino el campo de juego de los políticos, una especie de coliseo romano en el que presenciamos como algunos salen victoriosos y otros sucumben en el intento. Somos finalmente los ciudadanos que con nuestro voto decidiremos quienes se mantendrán en este juego, ¿pero es así realmente?, realmente en estos tiempos de desencanto político, el voto del ciudadano sigue siendo el determinante para la carrera de nuestros políticos.
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